Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos
 

Monte Grande

Por Leandro Guzmán

La proyectada Presa de Montegrande, esperanza de miles de campesinos del Suroeste, está nuevamente en el tapete.

Hace dos semanas,  organizaciones y autoridades de la región, encabezados por representantes de la Iglesia Católica, se reunieron para reiterar la importancia de la obra y para exigir del Congreso que apruebe el contrato de préstamo por 270 millones de dólares firmado por el Gobierno con la empresa brasileña que la construirá en la provincia de Barahona.

Sin jactancia alguna, puedo decir que fui de los primeros en hablar sobre este proyecto, que resolvería  grandes problemas, entre ellos el control de las aguas del río Yaque del Sur, que en los períodos de ciclones inunda los pueblos del Valle de Neyba. Con el paso del ciclón Georges en 1998,  Tamayo quedó prácticamente bajo las aguas por las crecidas extraordinarias que se produjeron.
Con la presa se aprovecharían las aguas del  Yaque del Sur, incorporando a la producción más de 400 mil tareas (no 300 mil como se ha dicho) del Valle de Neyba, en  incluso la zona de El Salado, sitio inhóspito pero con posibilidades para diversos proyectos.

La obra también tiene el potencial de surtir de agua el acueducto del Suroeste,  iniciado por INAPA, además de que producirá entre 15 a 20 megavatios de energía eléctrica limpia y barata.

La Presa de Monte Grande fue una promesa de campaña cuando Hipólito Mejía intentó reelegirse en el año  2004, pero el entonces director del INDRHI no le concedió prioridad, a pesar de firmes ofertas de financiamiento mexicano. En la pasada campaña, el presidente Leonel Fernández hizo una promesa parecida, que parece podrá concretizarse cuando el Congreso apruebe el préstamo.

Soy partidario de que las obras públicas de cierta envergadura sean sometidas a concurso, como manda la ley, pero hay casos tan urgentes y en los cuales el Gobierno no tiene la capacidad de financiar, que la lógica aconseja concederlos de grado a grado, siempre y cuando el financiamiento internacional no sea lesivo a los intereses del país.
El Sur Profundo, donde escasea el agua y la miseria impera, no puede esperar más. Sus representantes, más conocedores que nosotros de su urgente situación, han dicho que no les importa que la  Presa de Montegrande se haga de grado a grado, sino que se haga. Pero para eso el Congreso tiene que aprobar el préstamo, con el anticipo de que los legisladores del Sur votarán a favor.

El presidente Fernández podría aprovechar su importante intervención ante el Congreso este 16 de agosto, siempre y cuando sea cierto que ese contrato está firmado pendiente de aprobación por el Congreso, para exhortar a senadores y diputados que analicen el mencionado préstamo y, si consideran que no es lesivo, le den voto aprobatorio, con la seguridad de que la Presa de Monte Grande tendrá un extraordinario impacto en la producción agrícola, garantizará agua potable para el Sur y, aunque en cantidad limitada, generará energía eléctrica.
andor314@yahoo.com
(Tomado del periódico El Nacional)

   
Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos

Derechos reservados© 2008 Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI)
Av. Jiménez Moya, Centro de los Héroes, Santo. Domingo., República Dominicana, Telef. 809-532-3271