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El agua será motivo de conflictos

SANTO DOMINGO.-  El agua será  el elemento fundamental del mayor  conflicto geopolítico del siglo XXI y  en el año 2025 la demanda del líquido será un 56% superior que el suministro. 

El criterio, del ingeniero Héctor Rodríguez Pimentel, director del INDRHI, fue externado al dictar una conferencia en la Fundación Global, Democracia y Desarrollo (FUNGLODE). 

Expuso que la revista Fortune publicó que “el agua promete ser en el siglo XXI lo que fue el petróleo para el siglo XX, el bien precioso que determina la riqueza de las naciones”.

El titular del INDRHI señaló que en el país se registran precipitaciones del orden de los 73 millones de metros cúbicos de agua, de los cuales unos 43 millones se evaporan y que la disponibilidad de agua es de los 46 millones de metros cúbicos.

Agregó que la demanda actual del líquido es de unos 10 mil millones de metros cúbicos para todos los usos, de los cuales unos 700 millones es para consumo a través de los acueductos y que la demanda por este concepto sería de unos mil millones de metros cúbicos en el año 2025.

Manifestó que el país cuenta con una disponibilidad de agua del orden de los 23,497 millones metros cúbicos, pero que apenas disponemos de capacidad de almacenar unos 7,025 millones de metros cúbicos. Dijo que la disponibilidad de agua por regiones es de mil 966 millones de metros cúbicos en la Norte, 7,006 millones de metros cúbicos en la Atlántica, donde no existe ningún embalse o reservorio, lo mismo que en Este, que cuenta con 3,399 millones de metros cúbicos de agua.

Añadió que en las regiones del Yuna existen unos 2,280 millones de metros cúbicos, la Ozama-Nizao, con 1,134 millones de metros cúbicos y la del Yaque del Sur, con 3,634 millones de metros cúbicos.

El funcionario explicó que la presión hídrica es baja cuando la demanda es del orden del 10 por ciento, moderada cuando se sitúa entre 10 y 19, pero que pone en alerta de que es necesario realizar las inversiones para aumentar los niveles de almacenamiento.  

El ingeniero Rodríguez Pimentel precisó que cuando los niveles de escasez se sitúa entre el 20 y el 40 por ciento, la presión es medio-fuerte, lo que requiere de una gestión rigurosa, para que siga siendo sostenible, incluyendo resolver el problema de la competencia entre usuarios y velar por mantener caudales suficientes para los ecosistemas acuáticos.

El titular del INDRHI sostuvo que la presión se torna fuerte cuando los niveles de escasez es superior al 40 por ciento de la disponibilidad y que esto se produce cuando el ritmo de utilización supera el de la renovación natural, por lo que en esos casos, hay que desarrollar fuertes alternativas, por ejemplo desalinización de agua marina y prestar atención urgente a la ordenación intensiva del recurso y a la demanda de que es objeto.

Advirtió que es probable que los actuales mecanismos de uso del agua no sean sostenibles y la escasez de agua se esté convirtiendo en un factor limitativo del crecimiento económico y que debido a la urgencia de reglamentar los usos, promueve una legislación moderna, equitativa y sostenible, que parte de principios universales que consagran que el dominio público hídrico forma parte del patrimonio común de la Nación, por lo que no existe la propiedad privada de las aguas ni derechos previamente adquiridos sobre ellas.

Señaló que el uso y aprovechamiento justificado y racional del dominio público hídrico sólo puede ser otorgado por el Estado, con propósitos que estén en armonía con el interés general, el equilibrio ecológico y el desarrollo del país, indicando que se trata de un recurso natural renovable, limitado, dotado de valor social y económico, por lo que el acceso al agua potable y el saneamiento son derechos  humanos  prioritarios, indicando que frente a una situación de escasez, la prioridad es el uso humano. 

Expuso que el proyecto que cursa en el Congreso Nacional busca concentrar en la Autoridad Nacional del Agua (ANAGUA), como Órgano Rector, las decisiones y gestiones para la generación, distribución y consumo eficiente y racional del agua. También, establecer una tarifa para el cobro del consumo del agua a los usuarios, destinar los recursos económicos recibidos por ese concepto a la reforestación de las cuencas hidrográficas (25%) y a la construcción y mantenimiento de las obras hidráulicas que requiera el país (75%). 

Además, establecer una política hídrica en el país, mediante la puesta en marcha del Plan Hidrológico Nacional, que incluye la programación de la inversión en obras hidráulicas, a 10 años, como marco general, definir políticas claras para otorgar permisos, autorizaciones y concesiones para el uso del agua, tendentes a evitar el despilfarro, la contaminación y el mal uso de ese recurso.

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