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"AÑO NACIONAL DEL AGUA"
Al pronunciar el discurso inicial durante el acto de trasferencia de los sistemas de riego a los usuarios, el doctor Franks Moya Pons afirmó que ese proyecto de ley contempla un mecanismo para el pago del agua en todos los sectores. El funcionario indicó que esa ley, le asegura al país un marco institucional definitivo y ordenador del recurso agua como un recurso económico que hay que producir, gestionar y administrar en beneficio de la sociedad dominicana. Asimismo, Moya Pons sostuvo que todos tendrán que sincerar la contabilidad y los costos para el pago de los servicios de agua que es fundamental porque es un recurso económico limitado, escaso, esencial, sobre el cual descansa toda la economía, ya que sin agua se derrumba la economía y se arruina el país. A continuación reproducimos el texto completo del discurso del doctor Moya Pons: La República Dominicana, como todo sabemos, no está en el medio de un continente, sino en una isla del Caribe, que a diferencias de otra tiene la suerte de contar con un conjunto de montañas, todavía cubiertas de bosques con una gran capacidad de generación de agua. Desde hace más de 80 años esta agua ha venido siendo domesticada para uso agrícola, acueductos y desde que se construyó la central de Jimenoa, hace ya unos 70 años, también ha sido domesticada para la generación eléctrica. Por esta razón y para garantizar el desarrollo agrícola, la generación eléctrica y la dotación de agua a acueductos, hay que garantizar la producción de agua a perpetuidad por medio de la recuperación y conservación de la cobertura boscosa. Pero para regenerar y conservar los bosques que producen agua, la República Dominicana tiene que invertir y está invirtiendo grandes recursos en un programa nacional de reforestación dirigido a la recuperación de las cuencas altas de los ríos, particularmente de aquellas que se encuentran en estado crítico y la República Dominicana va a tener que realizar grandes esfuerzos para conservar las cuencas donde nacen los principales ríos. Esta Programa Nacional de Reforestación tendrá que abarcar la gestión de varios gobiernos y hay que financiarlos con algo más que los recursos del Presupuesto Nacional, que ustedes saben siempre es limitado. Por ello, durante esta administración del Presidente Hipólito Mejía, las autoridades encargadas de manejar los recursos naturales, como el bosque y las aguas, hemos venido trabajando en varios esquemas de financiamiento para la generación de agua, uno de los cuales se fundamenta en el pago de los servicios ambientales que ofrecen los ríos, las montañas y los bosques a la población. Para dar a conocer el fundamento de esta política de pago de los servicios ambientales, hemos realizado durante tres años, una larga serie de talleres, cursos, seminarios, simposios, reuniones de trabajo en los que hemos difundido y discutidos con muchos actores nacionales y extranjeros el concepto y la importancia de sincerar los costos del agua. Recuerdo la primera vez de que hablamos de este tema fue cuando pronunciamos las palabras inaugurales del primer taller de planificación estratégica del INDRHI celebrado hace dos años. Recuerdo que entonces muy pocas personas entendieron el concepto de sincerar los costos del agua y cobrarlos a todos los usuarios para invertir parte de esos ingresos en el mantenimiento de la generación de esa misma agua; esto es en la conservación y restauración de las cuencas y en la reforestación. Este concepto del pago de servicios ambientales se basa en el principio de que esos servicios deben ser pagados por los usuarios y beneficiarios, porque si usted usa agua para agricultura, electricidad, para los acueductos, es justo que le pague al sector genera esa agua. Si usted le paga al dueño del acueducto que lleva agua a su casa, por qué no puede pagar el agua que está usando para la producción de guineos, arroz o tomate, por ejemplo, y por qué parte de ese pago no puede ser dirigido a la siembra del bosque que va a generar más agua. El que genera agua es el bosque, no la lluvia, porque las lluvias sin bosques se escurren rápidamente y desaparecen. Es el bosque el que genera el agua. Ahora bien, conservar o reponer el bosque cuesta dinero. La simple conservación del bosque, los parques nacionales y nuestras montañas, cuesta dinero. Quien está a cargo de la reposición y conservación de los bosques es el Estado Dominicano a través de la secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales que administra los parques nacionales y las reservas científicas en donde nacen los principales ríos del país. Nos toca a nosotros, el Estado Dominicano, a sus instituciones, junto a la sociedad dominicana, conservar, reponer y acrecentar la parte donde se conserva el agua. Le toca al INDRHI, a la CDEE, a la CAASD, a las corporaciones regionales
y provinciales de agua y ahora a las juntas de regantes, distribuir y
cobrar el agua. Es por ello que es razonable pensar que si las juntas de regantes, la CDEE, los acueductos cobran el agua, justo es que devuelvan algo de lo cobrado a quien produce el agua, pues hace tiempo que el agua ha dejado de ser un recurso natural inagotable y se ha convertido en un recurso escaso, cuyo uso requiere ser racionalizado y cuyo valor debe ser concretamente calculado e imputado en las cuentas nacionales. Así como el mundo va la "sincerización" de todos sus costos en la economía de mercado, así también tenemos nosotros que dirigirnos a la "sincerización" de los llamados costos ambientales para regularizar el pago de estos servicios y devolver al Estado su capacidad de gestión financiera. Para el mantenimiento de los sistemas hídricos del país se deben establecer y se están estableciendo tarifas de agua razonable. Parte de los recursos generados por eso deben ir a un fondo para la reforestación. En el mundo de hoy se están desarrollando varias disciplinas nuevas, dentro de las ciencias económicas. Algunas de ellas son la Contabilidad Ambiental, la cual ayuda a empresas y gobiernos y a la sociedad en general a expresar en sus cuentas los costos de los servicios ambientales. Así que el uso de los recursos naturales puede ser racionalizado de manera que su asignación social sea cada vez más justa y equitativa. Como a la República Dominicana no ha llegado todavía la Contabilidad Ambiental que se refleja claramente en el sistema de cuentas nacionales, ni todos los usuarios de servicios han logrado entender cabalmente el concepto, ni los productores de estos servicios han podido cobrarlo como se debe, gran parte del pueblo dominicano y de sus autoridades todavía creen que el agua que beben usar para irrigar o que sale de las presas para generar electricidad, no tiene un costo de producción o un valor específico. Y eso no es así, porque así como el agua tiene un precio de mercado al ser servida, también tiene un costo y conservar los bosques también lo tiene, y es muy grande. Esa creencia generalizada de que producir el agua no tiene costo, da como resultado final todo un conjunto de políticas y prácticas de desperdicios en todos los sectores que tienen muchos años en ello. Políticas que han desembocado en el curso de los años en el ejercicio, por ejemplo, de una agricultura tremendamente dispenciosa del agua y subsidiada con el agua, que continúa gastando el agua indiscriminadamente porque tiene costos muy bajos, no lo tiene o usa agua gratis con graves excesos que conllevan a la pérdida de suelos y de otros recursos. Si alguien calculara los costos de generación del agua que utilizamos los dominicanos en acueductos y canales, todos estuviéramos sorprendidos de la magnitud de las cifras. Este es un cálculo que tarde o temprano tiene que hacerse. La gente se queja de que nos estamos quedando sin ríos, pero no se acuerdan de que para poner los ríos a producir, tenemos que invertir mucho dinero en la recuperación de las cuencas o en la reforestación y recuperación de los suelos, pues es con los bosques y cuencas altas con los que podemos seguir generando el agua que necesita la República Dominicana. Creemos que no sólo es con los fondos del Presupuesto Nacional que tenemos que reforestar. Estamos convencidos de que buena parte de estos recursos deben ser aportados por los beneficiarios de la conservación de los bosques, que son los beneficiarios del agua. El agua debe ser pagada por todo el mundo, incluyendo la CDEE que gana mucho dinero con el agua de los bosque y las montañas, con la cual genera y comercializa energía eléctrica. Creemos que los productores de energía hidráulica tienen derecho y deben ganar dinero, pero también creemos que deben pagar por el agua que consumen. Hemos hablado con César Sánchez, administrador de la CDEE;
con Julio Suero Marranzini, de la CAASD; con Silvio Carrasco, del INDRHI,
y con Roberto Rodríguez, de INAPA, y todos estamos de acuerdo con
este concepto, y trabajamos juntos en un esquema del pago del agua que
utilizan las presas hidroeléctricas, acueductos, juntas de regantes
para invertir parte de esos recursos en reforestación. Todos tendrán que sincerar la contabilidad y los costos para el pago de los servicios de agua que es fundamental porque es un recurso económico limitado, escaso, esencial, sobre el cual descansa toda la economía. Sin agua se derrumba la economía y se arruina el país. Si se nos acaba el agua no habrá agricultura sostenible Desde que el agua deja de ser un recurso natural, deja de fluir libremente, es utilizada, pasa a ser un recurso económico, pasa a formar parte del mercado y allí alguien compra y alguien vende, alguien cobra y alguien paga. Tarde o temprano, el Banco Central tendrá que incluir el pago de los servicios ambientales en sus cuentas nacionales para entender mejor la verdadera dimensión del Producto Interno Bruto y el tamaño real del sector agua en la economía nacional. Este será un mecanismo para mantener las grandes presas, asegurando una generación de agua perpetua por medio de la reforestación de las cuencas hídricas. Antes de terminar me permito invitar al Congreso Nacional a que tome en cuenta estos conceptos vertidos en el proyecto de Ley General de Aguas y que llame a una sesión de emergencia para conocer esa ley que está pendiente allí de aprobación. Es importante que tengamos un marco institucional definitivo y ordenador del recurso agua como un recurso económico que hay que producir, gestionar y administrar en beneficio de la sociedad dominicana. Muchas gracias
RELACIONES PUBLICAS. REGRESAR A INDRHI 15 de Septiembre del 2003. |