PROYECTO CULTURA DEL AGUA

 


Biemvenidos al Programa Cultura del Agua

INTEGRANTES DEL

COMITÉ NACIONAL DE CONDUCCIÓN "CULTURA DEL AGUA"

 

ASESOR:

INSTITUTO INTERAMERICANO DE COOPERACIÓN PARA LA AGRICULTURA, (IICA).

 


Los Recursos Hídricos y la Población de la República Dominicana

República Dominicana posee actualmente alrededor de 7.1 millones de habitantes. Un elevado porcentaje vive en asentamientos de más de 20,000 personas. A principios del siglo 21 se estima que la población alcanzará los 9.0 millones de personas. Un incremento poblacional tan fuerte obliga a ordenar y preocuparse oportunamente del problema del agua.

La precipitación media anual del país es de 1,500 mm, e inferior a la de Sudamérica estimada en 1,560 mm. y superior a la media mundial de 970 mm. Su variación es temporal y espacial; es así que, se tiene 450 mm. en el valle de Neiba, en el Suroeste del país y 2,700 mm. en Barraquito en el Nordeste del país.

La precipitación media anual produce un volumen de escurrimiento medio anual de 73.0 mil millones de metros cúbicos, de los cuales 51.0 mil millones de metros cúbicos son evapotranspirados. De los 22 mil millones de metros cúbicos restantes, parte escurre hacia los ríos, arroyos y lagunas, y parte se infiltra en el subsuelo, quedando finalmente para los diferentes usos un volumen promedio anual de 14.0 mil millones de metros cúbicos.

Partiendo de estas cifras, podemos decir que en cantidad el agua es suficiente para muchas generaciones más, siempre y cuando hagamos un uso más eficiente de la misma y no alteremos significativamente su calidad; sin embargo, su calidad es un aspecto cada día más preocupante, ya que la hemos descuidado a través de muchos años y es ahora que la naturaleza nos reclama y cada vez en mayor grado, las acciones de contaminación de las aguas que las generaciones que nos antecedieron y la nuestra no logramos prevenir.

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Modo Dominante de Uso y Manejo del Agua

Con el desarrollo del país, poco a poco nos hemos olvidado de la importancia de cuidar el agua. Pensamos durante mucho tiempo, y todavía seguimos pensando, que el agua es un bien libre que nos regala la naturaleza y que, por tanto, podemos tomar indiscriminadamente.

Manejamos este recurso natural y esencial para la salud y la vida de una forma muy disgregada, es decir, cada uno de los principales sectores que usan el agua (abastecimiento doméstico, agricultura, producción hidroeléctrica, industria, etc.) planifica, desarrolla y administra la parte del recurso que considera necesaria para su uso. Sin embargo, las tareas de prevención, protección y conservación del recurso no han sido prioritarias y, más bien, a medida que nos hemos ido transformando y modificando el espacio en que vivimos, hemos ido desarrollando una cultura de desperdiciadores y contaminadores del agua, con dos ejes principales de conflictos:

  1. Conflictos entre lo que nos ofrece la naturaleza y lo que necesitamos para la vida y la producción.
  2. Conflictos por el uso de la misma oferta hídrica, lo cual se expresa en: uso de más agua que la necesaria, impidiendo que otros también la puedan usar, y uso del agua deteriorando su calidad.

En ambos casos ya se han presentado conflictos sociales en el país.

La Cultura del Agua busca superar los conflictos y establecer niveles de equilibrio. Esto implica la participación responsable y consciente de los propios usuarios, pues el proceso de desarrollo hídrico es con los usuarios y no sólo para los usuarios.

 

La Cultura del Agua

La Cultura del Agua avanza en niveles concretos de compresión de la realidad y de elaboración conceptual, que permiten el refuerzo, actitudes individuales y colectivas para enfrentar los desafíos de la realidad. Implica que todos nosotros conozcamos la realidad sobre el agua: que el agua es agotable; que no se puede "fabricar"; que la cantidad limitada que tenemos la estamos desperdiciando y contaminando; que existen muchas formas de cuidarla. Cada quien en sus diversas actividades: desde su casa, en la oficina, en la industria, en el campo; porque a través de las diferentes fases del ciclo hidrológico, esa agua tiene que volver a nosotros y seguramente quisiéramos que no se encontrara contaminada.

Tal vez en nuestra educación, cuando fuimos alguna vez niños y después jóvenes, no se nos inculcó con suficiente insistencia la importancia que tiene la preservación del agua en cantidad y calidad; y eso seguramente convierte a esta generación en un tanto apática y lenta hacia las soluciones de los problemas del agua.

De ahí que estamos convencidos de que debemos trabajar con mucho ahínco, insistiendo en que en la educación escolar y familiar de los niños y jóvenes se incorpore el conocimiento del tema y que se les inculque desde temprana edad la importancia de cuidar el agua, atendiendo dos vertientes principales: uso eficiente del agua y preservación de nuestros cuerpos de agua.

Es necesario asimilar que nuestra generación ha recibido bajo custodia el agua que ahora utilizamos y que esa es la misma que tendremos que entregar a nuestros hijos. Nos toca decidir como se la entregaremos. Sin lugar a dudas que las generaciones venideras nos lo agradecerán o nos lo reprocharan, eso depende de lo que decidamos ahora con nuestros actos. A nosotros nos toca dar los primeros pasos hacia un porvenir de agua limpia.

 

Objetivos Fundamentales

  1. Incorporar en educación escolar y familiar de los niños y jóvenes el conocimiento del tema.
  2. Desarrollar una actitud consciente de los niños y jóvenes para la participación responsable en el proceso de toma de decisiones, en cuanto al uso, conservación, protección, distribución y manejo del agua.
  3. Facilitar la transferencia conceptual y tecnológica en el tema del agua, dando a conocer la interdependencia de todas las formas y estados del agua en el ciclo hidrológico.

 

Principios para la Construcción de la Cultura del agua

 

El proceso de desarrollo de la Cultura del Agua que se propone es un proyecto de futuro que hay que crear, y él se asienta en la conformación de una cultura hídrica-ecológica-constructiva, como anticipación consciente de un futuro deseable y alcanzable.

 

Elementos Básicos a Desarrolla para la Implementación de este Programa

 

 

Acciones Fundamentales para Lograr la Cultura del Agua

 

Información

Es la base de la educación, de ahí que exista la necesidad de un sistema de información que produzca los datos requeridos, de modo que la comunidad conozca, en todo momento, la condición de la calidad y la disponibilidad del recurso agua en todo el país.

 

Educación

El cumplimiento de las normas a observar para conseguir el desarrollo de la Cultura del Agua dependerá del conocimiento que tenga la comunidad sobre el ambiente y el agua; es por esto que existe la necesidad de concientización en este sentido.

 

Organización de la Sociedad

 

La organización es la expresión del nivel educativo de la sociedad y de su estructura legal; por ello debe incluirse tanto el sector privado como el sector público.

 

Legislación

 

La legislación debe implementarse para regular las acciones, asegurar la solución de los problemas y proteger a la sociedad en base a las experiencias vividas.

 

Programas Estratégicos

Son conjuntos de acciones a implementar como parte de la Cultura del Agua, para asegurar a la comunidad, el recurso agua en calidad, cantidad y oportunidad requerida, y para ello se destinan recursos con la finalidad de generar e implementar políticas especificas, tales como son los casos de los programas de: i) Educación y Capacitación, ii) Quisqueya Alerta y iii) Ríos Limpios.

 

1. El programa de Educación y Capacitación posee dos vertientes: una dirigida a capacitar personal seleccionado de las comunidades y otra dirigida a los entrenadores, profesores y alumnos de la educación básica del país.

 

2. El programa Quisqueya Alerta tiene como finalidad capacitar los estudiantes, voluntarios y profesionales en procedimientos de monitoreo de la calidad del agua. Con el Programa Socios de Quisqueya Alerta se solicitará, a las entidades públicas y privadas, su ayuda para capacitar, equipar, manejar y dar apoyo general a los monitores voluntarios en todo el país.

 

3. El Programa de Ríos Limpios tiene como finalidad mantener y mejorar la calidad de los recursos de agua dentro de cada cuenca del país. Dentro de este programa se otorgará un reconocimiento denominado " Bandera Ecológica" a las empresas e instituciones públicas cuyas acciones beneficien al ambiente y que tiendan al establecimiento de un sistema de gestión ambiental.

La participación ciudadana es la parte más importante del programa Cultura del Agua, ya que es la mejor forma de conseguir que se difundan los objetivos que persigue el programa de mejorar y proteger la calidad y cantidad del agua. Sólo con el apoyo de las autoridades y del público en general se podrá despertar esa conciencia cívica.

 

Resumen

El crecimiento natural de la población y la contaminación de las aguas implica inevitablemente la disminución de la disponibilidad per cápita de agua. La educación sobre utilizar eficientemente el agua y evitar su contaminación será, sin dudas, el mejor camino para que la disponibilidad del recurso no se constituya en un freno a las actividades del hombre.

El Programa se inició formalmente, el 21 de marzo de 1997, mediante la firma de un convenio de cooperación entre la Secretaría de Estado de Educación y Cultura, SEEC, y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos. Posteriormente, el 4 de octubre del mismo año se fortaleció el Programa con la firma de un convenio interinstitucional, entre la Secretaría de Estado de Salud Pública y Asistencia Social, SESPAS, el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillado, INAPA, la Corporación de Acueductos y Alcantarillado de Santo Domingo, CAASD, la Corporación de Acueductos y Alcantarillados de Santiago, CORAASAN, y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, INDRHI, con el propósito de conformar el Comité Nacional de Conducción de la Cultura del Agua. Se cuenta con el asesoramiento del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA.

Al presente, se han conformado las directivas de los comités provinciales de Santiago, San Juan de la Maguana y San Pedro de Macorís, para dar inicio a la expansión de los comités en sus respectivas regiones.

 

Aportes a la Sostenibilidad del Sistema